UNA METODOLOGÍA PENAL BASADA EN
EL ANÁLISIS, LA ESTRATEGIA Y LA
TRANSPARENCIA
Lo primero que hacemos cuando una persona acude al despacho con un problema penal es escucharla, tranquilizarla y ayudarla a afrontar la situación con mayor serenidad, sin juzgarla y prestándole el apoyo que necesite. No complicamos innecesariamente la comunicación ni utilizamos un lenguaje confuso o distante, sino que explicamos cada cuestión de forma clara, comprensible y rigurosa.
Nuestra metodología comienza con el estudio individualizado del asunto, no con respuestas automáticas. Cada causa exige analizar el tipo de delito investigado o denunciado y los elementos de cargo y de descargo existentes en el procedimiento: el contenido de la denuncia o querella, el atestado policial, si existe, las declaraciones prestadas por perjudicados, investigados y testigos, la documentación incorporada a la causa, los informes médicos o periciales, así como los antecedentes penales y procesales, junto con las circunstancias personales, familiares, laborales y sociales que puedan resultar relevantes. Del mismo modo, se valora el contexto de la víctima y del investigado en relación al caso concreto, ya que incide en la comprensión global del conflicto, en la prueba disponible y en la estrategia procesal más adecuada.
Uno de los rasgos distintivos de nuestra firma es que el cliente llega a comprender con precisión cuál es su posición en el procedimiento, qué papel le corresponde en cada fase de la causa y cómo debe actuar en sala, quedando plenamente asesorado sobre lo que puede suceder durante el proceso, sus tiempos, sus distintas etapas y la función que corresponde a cada parte. De este modo, afronta el procedimiento con mayor seguridad y tranquilidad, evitando intervenciones indebidas, precipitadas o improcedentes.
Ahora bien, nuestra seriedad y compromiso profesional impiden que ofrezcamos soluciones “mágicas” o que digamos al cliente aquello que desea escuchar. La firma ha mantenido siempre una forma de trabajar basada en el realismo, la transparencia y la honestidad desde la primera toma de contacto. Las opiniones públicas de nuestros clientes confirman ese modo de proceder: somos claros desde el inicio y durante todo el procedimiento. Todo ello, además, sin dejar de analizar con profundidad las posibilidades jurídicas que ofrece cada causa, a fin de definir la mejor estrategia de defensa o acusación sobre la base del estudio riguroso del Derecho y de la jurisprudencia aplicable.
A ello se suma la necesidad de una correcta lectura del factor humano y psicológico que rodea cada asunto, elemento decisivo para orientar adecuadamente la línea de actuación en función de las circunstancias concretas del caso. La experiencia demuestra que, en el ámbito penal, dicha línea no puede diseñarse de forma automática, sino atendiendo al perfil de las partes intervinientes y al momento procesal en que se encuentra la causa, sin perjuicio de los numerosos elementos de técnica procesal y práctica profesional que también resultan decisivos en cada fase del procedimiento.
El estudio de cada asunto se enriquece, además, mediante la puesta en común y el contraste jurídico entre el director del despacho y los abogados que integran su equipo, coordinados en su preparación y seguimiento.
En todo procedimiento penal, y muy especialmente en los asuntos de mayor gravedad, resulta esencial trazar con prudencia el criterio técnico que debe regir la defensa o acusación en los primeros compases de la causa. La declaración policial y la pronta comparecencia judicial pueden condicionar de forma decisiva el desarrollo posterior del caso, por lo que una adecuada orientación inicial puede resultar determinante para preservar opciones de defensa o acusación y evitar consecuencias especialmente gravosas, como el ingreso en prisión provisional. Con todo, incluso cuando la intervención de un letrado especializado no se produce desde el inicio, su incorporación a tiempo puede influir todavía de forma muy significativa en la evolución del asunto. En ningún caso resulta aconsejable confiarse en el mero transcurso del tiempo ni demorar actuaciones capaces de comprometer de forma decisiva el curso del procedimiento.
Con absoluto respeto a la confidencialidad y al secreto profesional, valoramos también posibles soluciones extrajudiciales mediante la intermediación del propio letrado, siempre que las circunstancias del asunto lo permitan y lo aconsejen. Nuestro objetivo es ofrecer una respuesta eficaz, ágil y personalizada ante cualquier conflicto de relevancia penal, manteniendo al cliente permanentemente informado sobre el curso del procedimiento y con plena disponibilidad para resolver cualquier duda. Todo ello, de acuerdo con los principios de honestidad, rigor y transparencia que inspiran nuestra forma de trabajar.

